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2016-10-12

Impulso a la sericultura en América Latina

El INTI dirigirá un proyecto que busca posicionar a la industria de la seda como un medio de vida sustentable para productores y artesanos de la región.

transferencia tecnológica, sericultura, reducción de la pobreza
La sericultura cobra sentido como herramienta de promoción para los sectores más vulnerados cuando incluye el agregado de valor, lo que implica la transformación de los capullos de seda en diversos productos

El presidente del INTI, Javier Ibáñez, firmó junto a Jolita Butkeviciene, directora para América Latina y el Caribe de la Dirección General de Cooperación Internacional y Desarrollo de la Comisión Europea, el contrato de financiamiento que formaliza el proyecto "Contribución a la reducción de la pobreza regional de América Latina y el Caribe, a través de la sericultura con enfoque sustentable y agregado de valor local", en el marco del Programa Regional de Cooperación de la Unión Europea.

El mayor desafío del INTI durante los próximos cuatro años será transferir conocimientos y experiencias a los países participantes: Cuba, México y Brasil, además de la Argentina. El proyecto apunta al crecimiento económico sostenible y a la mejora en la calidad de vida de las poblaciones rurales, a partir de la producción y cultivo del gusano de seda, y la optimización e innovación en capacidades técnicas y organizativas de los centros de investigación nacionales.

En esta línea, Ibañez remarcó: “Esta iniciativa constituye un mecanismo a través del cual podremos brindar una oportunidad a la gente que más lo necesita. Se trata de un instrumento para el desarrollo de los pueblos latinoamericanos.”. 

El programa propone como beneficiarios a productores/as familiares, campesinos/as, artesanos/as, organizaciones sociales, emprendimientos sociales protegidos, instituciones educativas de zonas marginales, emprendedores/as de sectores populares y marginales en zonas rurales y periurbanas de Latinoamérica. Entre las principales actividades pautadas se encuentran capacitaciones regionales en producción sericícola sustentable y agregado de valor textil, constitución de centros demostrativos, desarrollo de tecnologías apropiadas y conformación de redes de  cooperación.

El proyecto presentado por el INTI, a través de su centro Textiles, fue seleccionado entre otras 88 iniciativas. “Cuando vimos esta convocatoria de un área social de la Unión Europea, confiamos en que nuestro trabajo podía encuadrar en esta iniciativa y comenzamos a armar el proyecto. Actualmente tenemos una red nacional de vinculación de seda y además formamos parte de la Red Latinoamericana de la Seda (RELASEDA)”, destacó la directora del Centro INTI-Textiles y de la iniciativa, Patricia Marino.

Las líneas de trabajo serán dirigidas técnicamente por el INTI, en conjunto con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA); la Estación Experimental "Indio Hatuey", de Cuba; el Patronato del Centro Turístico y de Capacitación Sericícola y de Rebocería de Jiquilpan de México; y la Universidad Estadual de Maringá de Brasil.

Argentina como referente tecnológico sericultor 
La sericultura cobra sentido como herramienta de promoción para los sectores más vulnerados cuando incluye el agregado de valor, lo que implica la transformación de los capullos de seda en diversos productos: artesanías textiles, hilados, papel de seda o joyería. En este sentido, la estrategia económica debería ser producir capullos de manera sustentable y no contaminante, que a su vez se transforme en diversos productos de seda, con altísimo valor. 

Frente a este panorama, el coordinador del Laboratorio de Seda del Centro INTI-Textiles, Hugo Enciso, explica que este nuevo proyecto continúa el trabajo iniciado en 2001: implica la promoción, difusión y el uso de la seda en la Argentina por parte de los productores, emprendedores, artesanos. Ahora el desafío es incluir a diseñadores, una instancia en la que INTI-Textiles tomaría una participación preponderante, debido a la transformación industrial de este material. 

“Desde el INTI desarrollamos las primeras máquinas prototipo, que son pequeñas y de bajo volumen y con las que los productores pueden agregarle valor a su transformación artesanal, ahí es donde nuestra presencia se hizo fuerte. Hasta el momento desarrollamos cuatro equipos, y esta nueva etapa nos permitirá llegar a provincias sederas, como San Juan, Mendoza, Formosa y Chaco, donde si bien hay artesanos locales aún no hay producción continua”, agregó Enciso.

Respecto a la vinculación con otros países, el coordinador del Laboratorio de Seda destacó que América Latina está avanzando en la producción primaria pero no en la parte de tecnología. “En ese aspecto, la Argentina es referente, les gusta nuestra maquinaria porque es ideal para el modelo productivo de otros países de la región”.

“Nuestras últimas dos máquinas, la devanadora y la corta-capullo, son desarrollos clave para que la seda pueda ser producida en un porcentaje 10 veces mayor al actual, creemos que en algún momento la producción de seda tiene que explotar en el país con respecto a su valor referencial. Nuestro sueño sería el desarrollo de cientos de emprendedores en diferentes provincias o regiones que puedan producir, porque en lo que hace a la demanda aproximadamente tenemos de un millón a 10 millones de dólares de importación de seda, es decir que tenemos un mercado interno muy ávido, creemos que tranquilamente lo podemos abastecer”, concluyó Enciso.

Socio estratégico
El INTA trabajará conjuntamente con el INTI debido a su experticia en la temática, ya que viene enfocándose en la sericultura como estrategia para apoyar a la agricultura familiar y como agregado de valor local desde hace casi 10 años. “Este proyecto permitirá expandir el alance de nuestras acciones a otras zonas donde hay mucho potencial pero aún no hemos podido llegar. Buscamos expandir e incluso mejorar lo que ya se está haciendo, y además tenemos un camino transitado en el desarrollo de tecnología que puede servirle a otros países para desarrollar la sericultura desde un escalón más alto del que arrancamos nosotros. Podemos transferir nuestro conocimiento y perfeccionarlo localmente”, aseguró el coordinador provincial del programa del INTA Pro-Huerta en AMBA-Delta, Francisco Pescio.   

La gerencia de Cooperación Económica e Internacional del INTI fue clave en el armado y presentación del proyecto, debido a la estrecha relación con otros organismos técnicos de la región. “Cuando se abrieron convocatorias regionales en cooperación con la Unión Europea, supimos que teníamos mucho para aportar, principalmente haciendo hincapié en experiencias previas. Nos vinculamos, junto al INTA, con organizaciones ya conocidas de distintos países de América Latina, en pos de transferirles conocimientos que nosotros ya hemos adquirido”, explicó la gerenta Graciela Muset.

 

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